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Un día como hoy, hace 120 años, nació Miguel Ángel Asturias

19 octubre, 2019 Fernanda Merida

El aclamado premio Nobel de Literatura de 1967, Miguel Ángel Asturias, sin duda se ha convertido en un ícono guatemalteco gracias a sus libros y renombrado conocimiento.

Asturias no solo movió a Guatemala, sino resonó a nivel mundial, gracias a la calidad de su escritura y el poder de trasladar al lector a cientos de escenarios.

El famoso escritor nació el 19 de octubre de 1899, teniendo como padres al juez y abogado Ernesto Asturias Girón y la maestra María Rosales de Asturias.

Un dato que pocos saben

su padre perdió su empleo como juez en 1904, luego de dejar libre a un grupo de estudiantes por causar disturbios durante el mandato de Manuel Estrada Cabrera (1898).

Lo que causó, un año después (1905), que el célebre se trasladara a vivir en la granja de sus abuelos en Salamá, Baja Verapaz, en donde fue su primero contacto con la población indígena; quedando enamorado de su cultura, que años después plasmaría en sus escritos.

El pequeño Miguel Ángel se deleitaba con las historias, mitos y leyendas que le contaba su niñera, Lola Reyes; una joven indígena del lugar.

Quien diría que décadas después inspirarían historias como Leyendas de Guatemala (1930), Hombres de maíz (1949) y Mulata de tal (1963).

«El Señor presidente» y una carrera de éxito

Solo siendo un estudiante, El conocedor del lenguaje ya había realizado borradores de los que luego se convertiría en El Señor Presidente (1946), uno de sus primeros y más conocidos trabajos.

Tanto así, que muchos centros educativos a la fecha incluyen la obra dentro de los libros que lee la juventud guatemalteca en su paso por las aulas.

Quien formó parte de «La Generación del 20» pasó sus años de juventud involucrado en la política y movimientos universitarios, lo que influyo directamente a los personajes de la aclamada obra.

Pero, ¿dónde encontró el surrealismo y toque parecido a los sueños que lo caracterizó?

Todo sucedió cuando en 1923 cuando el novelista realizó un viaje largo a Europa, quedándose 10 años, y comenzó a escribir poesía y ficción, sin soltar su preocupación por la cultura maya.

Lo que le dio una razón para dedicarse a la traducción del Popol Vuh, proyecto al que le dedico 40 años.

Un regreso con obstáculos 

En 1933, y con Leyendas de Guatemala ya publicada y traducida al francés, decidió volver a tierras chapinas, donde no fue recibido bien por todos.

Al volver, tuvo su primer acercamiento con Jorge Ubico, quien se dice no toleró sus ideales políticos, y que cerró la Universidad Popular que Asturias había fundado en 1922.

En el mismo año trabajó como periodista, fundó y editó la revista «El diario del aire», y de forma alternativa, dio vida a varios volúmenes de poesía, que incluían «Sonetos», publicados a partir de 1936.

Seis años después, en 1942, fue electo como diputado. Y tras la caída de Ubico en 1944 y nombramiento del
presidente reformista Juan José Arévalo, en 1946 comenzó una carrera diplomática.

Sin dejar de escribir, el premio Nobel tuvo puestos diplomáticos en Buenos Aires en 1947 y en París en 1952.​

Un hijo guerrillero y un exilio 

Rodrigo Asturias Amado, el hijo primogénito del escritor en su primer matrimonio con  Clemencia Amado (1939) fue conocido como el fue comandante guerrillero de la ORPA e integrante de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).

Tanta fue la conexión de Asturias con su hijo, que en aquel entonces el joven se autonombró Gaspar Ilom, nombre de un indígena rebelde en Hombres de maíz, la novela de su padre.

Tras el eminente fin del mandato de Jacobo Arbenz, el nuevo líder Coronel Carlos Castillo Armas, ordenó que el prestigioso personaje fuera despojado de su nacionalidad guatemalteca y expulsado del país por su apoyo al anterior gobierno. Durante los siguientes ocho años Asturias vivió exiliado en Buenos Aires y Chile.

Fue hasta en 1966, cuando Julio César Méndez Montenegro le devuelve su ciudadanía guatemalteca y es nombrado como embajador de Francia, donde tomó una residencia permanente en París.

Una fecha que marcó la historia

En 1967 se publica en Boston la traducción al inglés de Mulata de tal, es en ese mismo año donde Miguel Ángel Asturias es galardonado con el premio Nobel de Literatura.

Validado con la idea de que recibió el honor «Por sus logros literarios vivos, fuertemente arraigados en los rasgos nacionales y las tradiciones de los pueblos indígenas de América Latina».

Tan solo siete años luego de ser reconocido a nivel mundial, el galardonado murió de cáncer el 9 de junio de 1974, pasando sus últimos años de vida en Madrid.

Sin duda, Asturias ha pasado y seguirá pasando de generación en generación gracias a sus textos que no pierden vigencia y que, sin duda, relatan historias capaces de sumergir a cualquiera en un pintoresco entorno cultural.

 

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