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Trump autoriza la construcción del oleoducto Keyston XL

24 marzo, 2017 Agence France-Presse

Estados Unidos anunció este viernes 24 de marzo que otorgó a la canadiense TransCanada el permiso para la construcción del oleoducto Keyston XL, dando así la aprobación final a un proyecto que había sido congelado por el anterior gobierno de Barack Obama.

Uno de los primeros actos de Donald Trump tras asumir la presidencia de Estados Unidos en enero, fue otorgar una luz verde condicional al proyecto transfronterizo, que Obama había suspendido debido a preocupaciones ambientales.

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Tras una nueva revisión del proyecto, el subsecretario de Estado Thomas Shannon otorgó el permiso presidencial, concluyendo entre otras cosas que “servirá al interés nacional”, indicó el Departamento de Estado.

El proyecto prevé la construcción de un oleoducto de 1.900 km, 1.400 de los cuales en Estados Unidos, hasta las refinerías de la costa del Golfo de México.

TransCanada agradecida 

TransCanada agradeció al gobierno estadounidense por la revisión y aprobación del proyecto.

“Este es un hito significativo para el proyecto Keystone XL”, dijo el presidente y director ejecutivo de la firma canadiense, Russ Girling.

La compañía espera poder trabajar con la Casa Blanca “mientras continuamos invirtiendo y fortaleciendo la infraestructura energética de América del Norte”, agregó en un comunicado.

TransCanada tiene una inversión total de US$ 15.000 millones “que creará miles de puestos de trabajo bien pagos y generará beneficios económicos sustanciales en Estados Unidos”.  Según TransCanada, este proyecto contribuirá con US$ 3.400 millones en el producto bruto interno estadounidense.

No obstante, la firma aún deberá trabajar con las autoridades y residentes para obtener los permisos y aprobaciones necesarias para hacer avanzar el proyecto de construcción en Nebraska, Montana y Dakota del Sur, señaló la compañía.

Criticado duramente por los ambientalistas, el proyecto diseñó en 2012 un nuevo trazado que evitaba las reservas naturales. Los grupos ecologistas concentraron entonces sus críticas en el tipo de petróleo transportado: las arenas bituminosas de Alberta requieren una extracción que demanda mucha energía y que produce un gran volumen de gases de efecto invernadero.

 

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