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Su “casco de bomberos” se le quedó atorado

10 octubre, 2018 Carolina Hernández

El pequeño Ángel terminó con un pocillo de peltre atorado en su cabeza mientras jugaba a ser bombero.

Bomberos Voluntarios informaron que el incidente ocurrió en un comedor ubicado en la zona 2 de Chimaltenango.

Según Claudia García, Ángel, de 2 años y medio, tomó una olla de la cocina y se la puso como casco.

Sin embargo, minutos después, tomó el pocillo, se lo colocó y este se le quedó atorado.

Al darse cuenta que el utensilio no podía ser retirado de su cabeza, la familia llamó a los rescatistas, quienes debieron trasladarlo al Hospital de Chimaltenango.

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Estuvo atorado más de media hora

“Tratamos de auxiliarlo en el lugar, pero muchos vendedores del mercado se aglomeraron y el niño no dejaba de llorar”, explicó Antonio Carrillo, jefe de la 21 Compañía.

Ya en el centro asistencial, debieron ir a buscar herramientas para poder cortar el utensilio.

Las maniobras tardaron al menos 45 minutos y Ángel tuvo que ser sedado para evitar lastimarlo.

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Finalmente los médicos le practicaron algunos exámenes para asegurarse de que su salud era estable.

Carrillo indicó que en estos casos es recomendable guardar la calma y llamar de inmediato a los cuerpos de socorro.

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