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Cada postura mal adoptada puede acabar con tu espalda, pero…

17 agosto, 2018 Isabel Soto

Cerca de un siglo tardó esta parte del mundo en conocer la capacidad del yoga para sanar tanto el cuerpo como la mente, pero ahora puede ayudarnos a remediar los dolores de espalda y otros males.

Si bien Maharishi Mahest popularizó esta práctica centrándose en la meditación, Swami Sivananda fue ganándose la fama de gurú con su sistema yóguico basado en cinco principios básicos.

Estos son la Savasana (relajación), la Pranayama (respiración), las asanas (ejercicios), la Dhyana (pensamientos positivos) y la meditación.

Cada uno de ellos, y mejor la combinación de los mismos, puede contribuir a llevarnos de manera progresiva a un estado mejor de salud.

Ello, con base en el principio del equilibrio físico y mental.

La práctica del yoga estabiliza la presión sanguínea, incrementa la flexibilidad, el balance y la tonificación muscular; facilita la digestión, mejora la postura y disminuye los dolores de espalda, por mencionar algunos beneficios.

Asimismo, mejora la calidad del sueño, aumenta la memoria, relaja, promueve la autoconfianza y la autoestima, la compasión hacia otros seres, la empatía, la paciencia y el optimismo.

Pero cuando se trata de dolores de espalda

Primero, cabe contemplar que esta dolencia puede llegar por múltiples causas de trasfondo.

Y es que, como enseña esta filosofía originaria de la India, el cuerpo siempre refleja el resultado de nuestras acciones.

Mala alimentación, malas posturas al sentarnos, déficit de ciertas vitaminas, el estrés y la ansiedad asociados al ritmo de la vida moderna, así como otros factores, pueden entrelazarse y tirarnos contra el colchón.

Sin embargo, la cama no es solución para todos los males; más bien, probablemente, lo sea para muy pocos.

Ejercicios por el porvenir

El dolor en la espalda alta o dorsalgia se presenta en los trapecios, el angular de la escápula y los músculos dorsales, entre otras zonas localizadas.

Está causado generalmente por una postura incorrecta de la cabeza respecto de la columna vertebral, cargándose así esta zona, además del cuello.

Las personas que trabajan sentadas en oficinas o los estudiantes que pasan muchas horas en el escritorio suelen ser los más impactados por este dolor.

1. La postura del gato o de la vaca

Mujer haciendo yoga en casa

Postura del gato

Está diseñada para contraer y estirar casi todos los músculos de la espalda, pero es especialmente efectiva para el dolor en la espina dorsal.

Permite estirar músculos sobre los que solemos aplicar una tensión constante, aunque sin darles recorrido. Es decir, los utilizamos para soportar peso.

Para ejecutarla, debemos colocarnos sobre manos y rodillas fijas.

Una vez situados, moveremos el tronco hacia arriba, arqueando la espalda todo lo posible (postura del gato).

Y luego ejecutaremos el movimiento contrario, arqueando la espalda hacia abajo (postura de la vaca).

Podemos repetir los movimientos cuantas veces queramos, siempre de forma controlada.

2. La postura del niño

Postura del niño

Esta es una de las posturas más sencillas en yoga. Permite relajar el cuerpo completamente y estirar la espalda de forma controlada.

Solo nos sentamos sobre las pantorrillas, estiramos los brazos y los colocamos alejados del cuerpo, hacia delante. Presionamos hacia el suelo de forma firme, pero relajada.

Si deseamos estirar los músculos intercostales (entre las costillas), podemos pasar uno de los brazos por debajo del cuello.

Mujer haciendo yoga

Aunque parezca demasiado sencilla, esta postura tiene beneficios sobre la circulación, además de la musculatura.

Para ella nos colocaremos tumbados boca arriba con las piernas enteramente apoyadas en la pared, con alguna almohada o toalla que nos ayude a mantener la postura si lo consideramos necesario.

Resulta fundamental que las piernas se mantengan lo más vertical posible.

2. La postura inclinada hacia delante

Mujer haciendo la postura inclinada hacia delante

Esta postura de yoga para calmar el dolor de espalda puede realizarse de pie o sentados y puede ayudarnos a ganar flexibilidad.

Hay que tener en cuenta que no se trata de forzar o de buscar nuestro límite, sobre todo si nuestros músculos no están calientes.

En cualquiera de las dos posturas iniciales debemos inclinarnos hacia los pies para tratar de tocarlos, intentando estirar los músculos lumbares lo máximo posible.

Es esencial que encontremos la comodidad en la postura para poder mantenerla en el tiempo: se trata de estirar, no de sobrecargar, así que podemos apoyarnos con las manos en la altura que alcancemos de las piernas.

¿Puedo prevenir el dolor con yoga?

Algunas posturas o asanas están diseñadas para fortalecer la musculatura de determinadas áreas musculares.

5. La postura de la cobraMujer haciendo la postura de la cobra

Permite fortalecer los músculos lumbares, con el fin de evitar que se carguen en malas posturas o movimientos bruscos.

Tumbados boca abajo, debemos levantar nuestro torso todo lo que podamos, ejerciendo fuerza con la espalda baja.

No necesitamos alzarnos al máximo, solo lo que nos permita nuestra espalda.

Lo ideal sería repetir la postura con frecuencia para fortalecer la zona.

6. La postura del perro hacia arriba (para nivel intermedio)

Persona haciendo la pose del perro mientras hace yoga

Desde la postura de la cobra alzaremos más el pecho y a continuación, las caderas.

De esta forma nos encontraremos con los muslos ligeramente levantados.

Es importante no contraer los hombros en esta postura; estos deben encontrarse separados del cuello.

Al final, si contamos con una espalda resistente y fuerte, es probable que afrontemos las dolencias de forma óptima. 

Tenlo presente: prevenir ayuda en muchas dolencias y posibilita evitar futuros dolores.

Fuente: La mente maravillosa.

https://www.youtube.com/watch?v=AZU8KXHtNRM

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