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¿Por qué se reacciona de forma violenta?, el guatemalteco vive frustrado, dice expertos

27 abril, 2017 Coralia Orantes Diario Digital

El atropello de varios estudiantes de nivel medio y de agentes de la Policía Municipal de Tránsito (PMT) en hechos aislados, en un mismo día, arrojan preguntas sobre el comportamiento y las emociones de los guatemaltecos. Dos expertos, una psicóloga y un sociólogo, explican qué hay detrás de estas actitudes y qué las desencadena.

El tráfico y una vida acelerada (sobre todo en los capitalinos) son dos elementos que generan estrés en los guatemaltecos. Si a eso se le agrega el malestar por las manifestaciones o bloqueos, el resultado es peor, dice  Angel Reyes, psicóloga de la Liga de Higiene Mental. Eso muchas veces se traduce a pasar los semáforos en rojo, a ignorar las señales de tránsito.

comillasEl enojo y la frustración se activan cada vez que suceden cosas  de este tipo -manifestaciones y bloqueos- en la calle. Es como si estuviéramos pensando en todos nuestros problemas y encima de eso lo que pasa en la calle nos dispara esas cosas. Desata la intolerancia y violencia, creyendo que se puede hacer cualquier cosa sin obtener un castigo”, explica Reyes.

Esta frustración también tiene su origen en un sistema que no responde a las problemáticas de los guatemaltecos. Por un lado hay crisis en el transporte y por otro lado, la hay en el sistema educativo.

Alteraciones en los conductores

Según Fundación Sobrevivientes (FS) la manifestación provocó alteraciones de conducta en algunos conductores como:

  1. Irritabilidad
  2. Ansiedad
  3. Intolerancia
  4. frustración
  5. Ira
  6. Demostración de poder

ComillasLa prepotencia y la falta del manejo de límites potencializan la conducta violenta. Es importante evidenciar la irresponsabilidad de muchas personas al conducir un vehículo crea un sentimiento de grandeza, llegando a pensar que tienen el control no solo de su espacio y automotor”, refiere la FS.

Si el conductor se hubiera topado con protestantes adultos seguro que no los atropella, pero como eran niños el escenario fue diferente, reflexiona Reyes. A ello se le agrega la pérdida de valores.

Por eso la Fundación urgió a la necesidad de fortalecer los valores morales, normas de convivencia y habilidades sociales para fomentar el respeto, la tolerancia y la empatía hacia otros.

Un país en frustración y muy emocional

comillasAl contrario de lo que dicen las encuestas que los guatemaltecos son los más felices, lo que hay es una inmensa y enorme frustración. Somos una sociedad infeliz porque somos autoritarios. Si nos dicen que las cosas no son como creemos y pensamos simplemente lo trompeamos -golpeamos-”, dice el sociólogo guatemalteco, Virgilio Álvarez.

“No hemos sido educados en la convivencia, si no en la competencia, en el egoísmo. No somos una sociedad solidaria, mucho menos participativa, indica.

La frustración se produce porque “nos hemos comprado el discurso de esa clase pero no  somos. Corremos al trabajo de madrugada, la plata no alcanza, nos ponemos metas de consumo inalcanzables, nos endeudamos, nos casamos a la primera y sin satisfacción sexual, nos embrutecemos con el Real o el Barca, pero nada es nuestro. Todo nos agobia y culpamos a los otros”.

Acá también juega un papel importante la idea de impunidad sobre los menores de edad. Esto pasa porque a los niños todavía se les ve como población vulnerable, sujetos sin derechos. Un claro ejemplo es la muerte de 41 niñas en un incendio que se desató en un hogar del Estado, el Hogar Seguro Virgen de la Asunción.

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