ACTUALIDAD

Petroglifos, sol y playas en otro lado del Caribe

10 agosto, 2018 Isabel Soto

San Vicente y las Granadinas destaca en el contexto caribeño por varios elementos que lo hace un destino turístico atrayente, en particular una buena cantidad de petroglifos expandidos por sus 389 km2.

La valía de estos tallados en las piedras de las cavernas de la isla descansa en el aporte de varias culturas autóctonas de la región y ameniza el paisaje natural circundante.

Muestra elocuente del arte rupestre de los antiguos pobladores del área son las formas laberínticas y rostros antropomorfos de rasgos infantiles diseminados por la Cueva de Buccament, situada en la margen izquierda del valle homónimo, en San Vicente.

Esta gruta o gran solapa de nueve metros de altura, situada a más de 200 metros de la costa occidental de esa isla, exhibe un gran mural realizado por los aborígenes con dibujos muy complejos.

Caracoles en espiral, figuras de cuatro puntas, representaciones de cisnes, serpientes y otros animales, rostros y órganos sexuales humanos aparecen casi siempre entrelazados en este museo natural.

La profundidad de los trazos en las piedras de Buccament es, por lo general, de apenas 1 cm.

Para los especialistas, el dibujo más distintivo de la gruta es un conjunto de cinco figuras, situado en la boca de esta, de las cuales cuatro son caras sencillas con ojos formados por puntos, y las bocas, por líneas.

Los dibujos parecen un enrevesado alfabeto o jeroglífico múltiple y el que no los entendamos, no implica que no transmitan una idea, un mito, un mensaje.

Sitio de Layou

La atención del visitante es captada también por la mole de piedra levantada en el cauce del río Rutland, cercano al caserío Leveth, en Layou, San Vicente.

Con 9,50 metros de largo por 2,80 de ancho, esta resalta además por las figuras talladas por los indígenas en uno de sus costados y en la parte superior.

Una cabeza triangular colmada de adornos distingue junto a otra parecida a un trofeo de caza, colgada de una soga con un nudo en su extremo, similares a otras de Sudamérica.

Esas no son las únicas de su tipo que pueden apreciarse en Layou y en su totalidad constituyen un enigma en la región.

Todavía resulta impreciso si responden a la llegada de los arahuacos al área o a otras culturas.

Liberty y Lodge

Otro de los conjuntos rupestres más apreciados es el situado en la carretera que pasa por Liberty y Lodge, a 1.2 kilómetros del mar que baña la capital, Kingstown.

Consta de ocho petroglifos orientados al norte y tallados en roca de andesita, los cuales incluyen una especie de búho, un pato y otros dibujos concéntricos.

En tanto la costa de Indian Bay, a solo 1.5 km del aeropuerto de Arnos Vale, presenta una de las vistas más hermosas del país.

En ese litoral los aborígenes tallaron en el plano de una roca inclinada, también de andesita, una estructura de difícil interpretación pero considerada por algunos un pájaro de alas recogidas al estilo de la historia de estos hombres.

Tal vez, desde entonces, los primeros pobladores de esas tierras previeron que sus sueños, miedos, conflictos, alegrías y tristezas quedarían resguardados en las misteriosas formas elaboradas en las rocas e incomprensibles para los contemporáneos.

Comentarios

comentarios



RELACIONADOS