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Papa Francisco en Colombia: "El diablo entra por el bolsillo"

9 septiembre, 2017 Agence France-Presse

El papa Francisco lanzó este sábado 9 de septiembre desde Medellín un fuerte llamado a la Iglesia para que se aleje del confort y el “afán de lucro”, y le pidió que no le tema a la renovación.

Como ya he dicho en otras ocasiones, el diablo entra por el bolsillo”, declaró el pontífice en su visita a la que fuera la capital mundial del narcotráfico, penúltima escala del viaje a Colombia que concluirá este domingo.

En una misa ante más de un millón de fieles, y después en un encuentro con la comunidad religiosa, Francisco reforzó su prédica a favor de una Iglesia próxima a los pobres.

La Iglesia es ‘zarandeada’ por el Espíritu para que deje sus comodidades y sus apegos. La renovación no nos debe dar miedo”, afirmó en la eucaristía.

El papa agregó que los sacerdotes y jerarcas eclesiásticos son “interpelados” por un “clamor de hambre y justicia”, y que en Colombia se espera que se comprometan en la reconciliación de una nación lacerada por medio siglo de enfrentamiento armado con 7.5 millones de víctimas entre muertos, desaparecidos y desplazados.

“Sicarios de la droga”

Con dos millones de habitantes, Medellín aún intenta superar años de violencia del narcotráfico y es una de las ciudades que más rechaza la política de paz de Santos

Durante su discurso a la comunidad religiosa, el pontífice se detuvo, improvisó y rindió tributo a los jóvenes que han muerto a manos de las mafias de las drogas. Juventud inquieta “tantas veces engañada, destruida por los sicarios de la droga. Medellín me trae a ese recuerdo”, lamentó el pontífice en el acto de la plaza de toros y espectáculos La Macarena, donde el abatido capo Pablo Escobar hizo estallar una bomba que dejó decenas de muertos y heridos en 1991.

Humildad como ejemplo

Desde la ciudad con más templos en Colombia, el papa Francisco también instó a la Iglesia a involucrarse en las causas de los desfavorecidos, aunque para “algunos eso parezca ensuciarse, mancharse”.

La humildad de Francisco es un ejemplo, y la Iglesia se debe comprometer más, porque el comportamiento (del papa) tiene credibilidad”, dijo Mónica Arias, una mujer de 50 años que viajó hasta Medellín desde Apartadó, una zona bananera castigada por el conflicto.

La visita a Medellín tiene un significado especial para el papa de 80 años, porque fue en esta ciudad donde la jerarquía católica de América Latina se comprometió en 1968 con la llamada “opción preferencial por los pobres”.

El papa aprovechó su paso por Medellín para insistirle a la Iglesia en que apoye la reconciliación en Colombia, tras el acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y los diálogos en curso con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), última guerrilla activa.

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