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¿Cómo enfrentar el fenómeno de las pandillas?

9 marzo, 2018 Redaccion Contrapoder

Mucho se ha hablado en días recientes de cómo enfrentar el fenómeno de las pandillas en Guatemala. Por lo general, el tema es abordado como un problema de seguridad ciudadana, pero las pandillas también son producto de una situación social. En la medida en que no se atiendan las causas de fondo que provocan que los jóvenes se involucren en las maras, no habrá forma de acabar con ellas.

Guatemala es un país joven, pero vulnerable: dos de cada tres personas tiene menos de 29 años. Sin embargo, muchos de estos carecen de oportunidades. En Guatemala hay casi un millón de jóvenes entre 15 y 24 años que no tienen oportunidad de estudiar o trabajar.

Se estima que en en el país existen entre diez mil y quince mil pandilleros, aunque oficialmente nunca se ha dado una cifra. Tampoco se conocen otras características, como sus relaciones con las comunidades a las que pertenecen ni los factores de riesgo que enfrentan. Sin embargo, se pretende diseñar estrategias para afrontarlas con  ausencia de información importante, lo cual es un error.

Actualmente hay 23,500 personas en las cárceles y menos de 1,500 pertenecen a pandillas. Aún así, es el grupo de reclusos que más problemas genera. En requisas realizadas en los sectores donde se encuentran, se han localizado objetos ilícitos que van desde teléfonos celulares con los que coordinan delitos desde las prisiones, hasta armas de fuego.

El clamor ciudadano por reducir la delincuencia y abordar el fenómeno de las pandillas es legítimo. La cuestión es: ¿cómo hacerlo? Nuestra propuesta es implementar programas de prevención y de contención del delito.

Los programas de prevención del delito deben realizar intervenciones diferenciadas, según los segmentos de la población que buscan impactar. En el primer nivel de atención se recomienda realizar programas para reducir la deserción escolar y la desnutrición crónica, a fin de que los niños tengan más oportunidades en el futuro.

En el segundo nivel de atención es necesario implementar programas de capacitación e inserción laboral, acompañar a madres jóvenes desde el embarazo, e intervenciones en jóvenes en riesgo debido a su entorno.

En el tercer nivel se requiere que los que ya han cometido delitos, puedan rehabilitarse. Para ello es necesario mejorar el sistema penitenciario, separar a los reclusos según su perfil de peligrosidad e implementar programas de rehabilitación en el centro de reclusión y pospenitenciaria.

Del lado de la contención del delito, se debe retomar el control de las cárceles aislando a los perfiles de máxima seguridad para evitar que sigan delinquiendo desde las prisiones y fortalecer las capacidades de inteligencia e investigación criminal en la Policía Nacional Civil.

En resumen, es necesario combatir a las pandillas y la delincuencia desde dos frentes: con acciones para prevenir el delito y con estrategias efectivas para contenerlo.

*Por Walter Menchú. 

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