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Otras tres historias paranormales para leer esta noche

9 septiembre, 2017 Anamaria Arroyo Diario Digital

No necesariamente tenemos que creer que algo es real para que nos guste. Hay cierto atractivo en lo paranormal, es algo que no entendemos pero nos da ese rush de adrenalina que a mucho atrae. Por eso nos encanta que nos cuenten historias que nos llenan de temor.

 ¿Sin explicación?

Nosotros también estamos fascinados con las historias de miedo o paranormales. Por eso hemos hecho estas compilaciones para llevarles las historias de miedo que nos han llegado. No temas en compartir alguna con nosotros a través de nuestras redes sociales.

La niña de la biblioteca

“Trabajo en la biblioteca de una universidad. No soy ajena a los hechos paranormales, siempre me pasan, como si me siguieran. Alguien me dijo que era por mi energía y quizá por esa razón es que la niña residente de la universidad lleva a visitarnos. Se le ve en otros edificios de la universidad, todos cercanos.

 

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La descripción es la misma, cabello largo y enredado, piecitos descalzos, bueno, solo uno se le ve, camisón sucio y rasgado…Desde que comencé a trabajar aquí se puso más activa, tal vez por mi energía. Comenzó a tirarnos libros a mi jefa y a mi, a dejar huellas en el escritorio, moviendo cosas de lugar.

La vez que más me asustó fue una que fui sola al fondo de la biblioteca y me comencé a sentir mal. Tan mal que vomité algo rojo y verde, cosas que no había comido ese día. Una persona que sabe de espíritus me dijo que cargara la medalla de San Benito siempre, como un rosario. Procuro no quedarme sola en la biblio o ir al fondo. A veces, la veo pasar a mi lado, como por el rabillo del ojo…” -Ginny, 25 años.

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Adiós, amigo

“Estudiabamos bachillerato y un cuate murió en medio de un asalto. No nos logramos despedir de él, pero él sí se fue a despedir de nosotros. Estabamos en la casa de otro amigo en su casa en Jardines de la Asunción. Vimos la sombra de alguien en la puerta. Tenía una gorra como la que él usaba siempre. Abrimos y no había nadie.” -Mario, 33 años.

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Tal vez soñaba, tal vez no

“Tenía un póster que terminé quitando porque me recordaba demasiado de este incidente. Esa noche me desperté de golpe y sentí que me despegaba de la cama. Sentí como comencé a flotar poco a poco, como si me levantaran manos invisibles de la cama. No entendía que pasaba. Todo empeoró cuando me di cuenta que no me podía mover. Floté hasta darme en la cabeza en la pared donde estaba el póster. Eso me bajó violentamente a la cama. Creo que era parálisis del sueño, pero no lo sé en realidad.” -Herbert. 27 años.

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