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Otra agresión a la Escuela de Historia de la USAC

5 abril, 2017 Mauricio Chaulon

La represión directa contra la Universidad Nacional y después Universidad de San Carlos ha ido en aumento históricamente. La Universidad antes a la Revolución de 1944 era reprimida de manera directa en las personas (estudiantes o profesores, pero fundamentalmente estudiantes) que tenían una praxis crítica frente al sistema. Las dictaduras cabrerista y ubiquista fueron las más agresivas. A partir de la contrarrevolución de 1954, la represión se intensificó asesinando estudiantes y profesores, llegando a su punto máximo durante la guerra interna. Incluso fue invadida militarmente. Desde finales de los 90, la represión se ha complejizado: la infiltraron, la penetraron con grupos de choque, militares, de inteligencia policial y del ejército, con el objetivo de quebrar los procesos de organización estudiantil y gremial. Instalaron mafias que controlan negocios variados para acumular capital pero también para mantener control territorial sectorizado. Aparte de ello, sin organización, afloran muchos grupos panfleteros que tampoco colaboran en nada, y agudizan la situación.

Así, el proceso de agresiones contra la Escuela de Historia tiene este contexto. La unidad académica a la que pertenezco ha vuelto a ser agredida este año por grupos violentos que aprovechan la tradición de la Huelga de Dolores para hacer negocio y reforzar sus áreas de control dentro del Campus de la USAC. Sucede que la Escuela de Historia no ha participado jamás dentro de esos grupos que se han apropiado de las actividades huelgueras, convirtiéndolas en violencia, vaciándolas de la denuncia, la crítica y la sátira histórica. Hoy, esos grupúsculos refuerzan el machismo, la violencia patriarcal, el militarismo y el lucro. Se caracterizan por utilizar a personas que ni siquiera son estudiantes de la USAC y que bajo la capucha son agresores y criminales. Muchos están ligados a negocios de alcohol en las afueras del Campus de la USAC como guardias de seguridad.

Todo esto tiene que ver con la captura de la histórica Asociación de Estudiantes Universitarios –AEU- por parte de estos grupos de mafiosos y disociadores. Es una plena medida contrainsurgente. Cumplen un papel importante en el sistema dominante para que el movimiento estudiantil esté desarticulado y la AEU sea representada como una institución que ya no sirve. Alimentan el discurso de las derechas sobre la privatización de la Universidad pública y al mismo tiempo mantienen el control de flujo de dinero por negocios. Desprestigian a la Universidad y esto ya no lo podemos permitir. Por ello es que un grupo de estudiantes conscientes y críticos han tomado la decisión de retomar la AEU, pero falta mucho por hacer. Se necesita de la unidad y romper con las prácticas de separación y desconfianza entre nosotras y nosotros. Tanto la Huelga de Dolores como la organización estudiantil al servicio de los pueblos de este país deben recuperarse, deben rescatarse, deben pelearse.

Toda mi solidaridad con las y los estudiantes agredidos. En la Escuela de Historia somos una comunidad académica y política crítica que no agredimos a nadie. Estamos aquí como un bloque de resistencia, tanto estudiantes como profesoras, profesores, dirección y personal administrativo. ¡Fuera las mafias y las violencias de nuestra querida Universidad de San Carlos! ¡Esos no son sancarlistas! ¡Las y los sancarlistas no hacemos eso!

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