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¡No toques la copa! Flamengo acaba la maldición y se lleva la Libertadores

23 noviembre, 2019 Marco Sajquin

El fútbol tiene sus «rituales» o cábalas que algunos creen con fervor, mientras otros solo las ven con soslayo. Quizá la peor o más dura de todas, es la que tocar la copa antes de una final, te dejará con las manos vacías.

Barbosa elimina la maldición

Pero hay ejemplos que se salen de la regla, como lo que ocurrió hoy en el Monumental de Lima, cuando el ariete del Flamengo, Gabriel Barbosa, tuvo la osadía de tocar levemente el trofeo de la Libertadores.

Sin embargo, el goleador quizo darle emoción, y le dio vuelta al partido a segundos del final.

Borré había adelantado a River, pero Barbosa empató a los 88 y le dio vuelta tres minutos después.

Luego que la imagen de Barbosa tocando la copa le dio la vuelta a las redes, las críticas no se hicieron esperar y  las burlas.

Pero el brasileño dejó en claro que nada está escrito.

Al final su club dejó con las ganas del bicampeonato a los millonarios, y dejó solo para la anécdota la maldición de «si tocas la copa, perderás la final».

Pero hay muchos ejemplos de esta maldición en la historia:

En mayo de 2018, el capitán del Marsella, Dimitri Payet, no solo perdió la final de la Europa League ante el Atlético, sino que salió lesionado.

Y en la temporada 2011-2012 el turno fue para el Bayern, que perdió la final de la Champions League ante el Chelsea, luego que el ucraniano, Anatoly Tymoshchuk, acariciara la copa.

Pero también pasó en una de las finales más memorables de la Champions, en ese partidazo que nos dejaron Liverpool y Milán. En esa ocasión, el legendario Genaro Gatusso, tocó el trofeo al ingresar a la cancha. El resto es historia: los ingleses remontaron un 3-0 de forma heróica.

Y otra vez, ocurrió en la final entre Mónaco y el Porto de Mourinho, en 2005. Los galos con Morientes y otras figuras, también sucumbieron por goleada ante los portugueses, luego que el francés Ludovic Giuly siguiera con la maldición y hasta saliera lesionado.

Pero la que quizá más duele, es la famosa final del Mundial entre Italia y Francia, en la que Zidane resultó ser el villano para su selección. El pelado también se atrevió a acariciar el trofeo dorado y la pérdida por penales se sumó a su cabezazo a un Materazzi que se colmó la paciencia.

Pero hay una excepción a la regla. Y esta fue rota en 2015 cuando el polaco Krychowiak tuvo la misma osadía, pero ganó la Europa League 3-2 con el Sevilla.

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