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Los graves errores del INE

22 noviembre, 2017 Redaccion Contrapoder

Escrito por Daniel Fernández.

Con los precios que proporciona el Instituto Nacional de Estadística (INE) se realizan multitud de políticas públicas que están mal informadas por culpa de un error estadístico.

Según datos oficiales, en los últimos años el precio de los alimentos en Guatemala ha crecido muy por encima del precio de la comida en el resto del mundo.

De 2012 a 2016, el precio de los alimentos (descontada la in ación) en Guatemala crece por encima del 21 por ciento, mientras que en El Salvador crece sólo un 2.6 por ciento en el mismo periodo y en Honduras cae un 2.8 por ciento.

Sin embargo, existen crecientes dudas sobre la veracidad de esas cifras oficiales. Como se denuncia desde UFM Market Trends, el precio de la canasta básica alimentaria es mucho menor de lo que a rma el INE. Este sesgo que podría afectar a todo el índice de Precios al Consumidor alimentario.

Tan evidente es el error, que las diferentes departamentos del INE reportan precios muy diferentes para los alimentos: El precio del güisquil que usa el INE para sus tablas de canasta básica es de Q37.28 por libra, cifra muy alejada de la realidad (más de 1100 por ciento de diferencia con los precios de supermercado).

Con el tomate ocurre algo parecido, el INE considera que una libra de tomate cuesta Q21.27 por libra, cifra una vez más carente de todo sentido y que podría tener una discrepancia de más del 400 por ciento en comparación con las cifras del supermercado.

De esta manera, desde UFM Market Trends hemos calculado que la canasta básica alimentaria podría estar entre Q2,400 y Q2,800. El INE nos informa (erróneamente) que la canasta básica alimentaria está por encima de Q4,200.

Quizá lo peor no es que el INE se equivoque (que ya es suficientemente grave), sino la política de opacidad que guarda dicha institución pública. El INE no publica la metodología de cálculo de la canasta básica ni los precios que recoge. Tan grave como la opacidad es el silencio administrativo, y es que ante la solicitud que los investigadores hacemos, el INE ni siquiera se digna a contestar.

Con los datos que proporciona el INE se realizan multitud de políticas públicas que, hoy sabemos, están mal informadas por culpa de un error estadístico que el INE se niega a corregir. La magnitud del escándalo es tal, que podría ocurrir que cifras como la pobreza o la in ación (variables económicas clave) estén mal calculadas. La negociación del salario mínimo también podría haberse dado en base a daros erróneos.

Si el error es inocente o fruto de una agenda política no lo sabemos (y probablemente nunca lo sabremos). Lo que es necesario a día de hoy es admitir y corregir los errores y compartir la información pública, como exige la Ley.

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