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¿Las sábanas están frías? Cuéntaselo, pero con tacto

8 julio, 2017 Redaccion Canal Antigua

Quizá este sea el principal factor de que algunas relaciones de pareja fallen, pues no existe la comunicación y honestidad para encarar los problemas juntos. La intimidad es fundamental, y si uno de los dos no da la talla, es preciso decírselo pero con tacto. Aquí te decimos cómo.

Primero destaca lo bueno

Antes de espetarle a tu compañero que su desempeño en la cama no te satisface, resalta las cosas que siempre hace bien y enfócate en ellas. De esa cuenta, poco a poco entra en el detalle que te parece hay que mejorar.

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Usa frases de enganche

“Creo que esa postura es mejor”o el clásico “Me gusta cuando haces eso”, son frases que a cualquiera le gusta escuchar, y te servirán a no entrar en materia y hacerlo sentir mal. La clave es no hacer que se sienta responsable, y al darle indicaciones exactas, no hieres susceptibilidades.

No niegues el dolor

Si estás incómodo durante el acto, no te quedes mudo.  No es normal que algo duela, una práctica que solo resulta dolorosa puede persistir y empeorar.

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Dejarse llevar

Aquí se trata de mostrar a tu pareja lo que te gusta y cómo hacerlo a un ritmo e intensidad. Usar las manos para guiar a tu pareja es muy recomendable, así como la masturbación mutua. En suma, toma la iniciativa y las cosas de seguro serán mejores.

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Pecar de novatos

Si algo que nunca han intentado sale mal, solo reforzará la comunicación y la confianza entre ambos. En todo caso, la ingenuidad los exime de equivocarse y por lo menos aprenden a ser creativos en la cama.

Honestidad y comprensión

Y si al final, después de los intentos, nada funciona, lo mejor siempre será hablar de frente. “No usar frases despectivas y ser muy claro, pero sin herir a la persona. Hay que tener en cuenta que puede ser un golpe duro al ego o autoestima de la pareja, así que hay que tener cuidado”, añade la psicóloga Silvia García.

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La presión recae más en el hombre, pues decirle que es un mal amante le hiere en su virilidad. Pero en el varón la diferencia radica en el desempeño físico además de la falta de creatividad para encarar el acto sexual. En todo caso, la comprensión es doble: la presión cotidiana que influye en el desempeño en general, y la falta de innovación en el plano erótico.

En el caso de la mujer, los problemas surgen al tener un alto grado de inhibición, falta de ideas y una pésima comunicación.  

Pero ante todo, recordar que los buenos amantes necesitan práctica constante y aprendizaje.

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