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La asociatividad competitiva

7 julio, 2017 Rodolfo Castillo

Cadenas productivas, cadenas de valor, encadenamientos y aglomeraciones asociativas buscan la eficiencia colectiva.

Se escuchan diversas definiciones sobre  los modelos de aglomeración de empresas, especialmente para las pequeñas y medianas que optan por la asociatividad competitiva, para superar algunas desventajas y lograr insertarse a mercados comerciales permanente y rentablemente. 

Las cadenas productivas se insertan al mercado a partir de sus ventajas comparativas, no se formalizan relaciones entre los eslabones. El valor que agregan, generalmente, se distribuye de acuerdo con los que tienen mayor participación. Este es el modelo convencional y funciona sin necesidad de apoyo externo.

Se ha avanzado hacia un modelo sostenible con las cadenas de valor que se caracterizan por tener un carácter permanente y se basan en el cumplimiento de acuerdos en los que prevalecen la transparencia y el respeto a los derechos de cada eslabón.  Esto, al momento de distribuir ingresos y beneficios  para  cada eslabón, reconociendo la dependencia mutua y la importancia de la especialización.

En seguida, están las cadenas de valor compartido,  que dan un paso más allá en el establecimiento del enfoque de capitalismo ético, que contribuye a menguar la concentración a ultranza que ha caracterizado a estas primeras etapas de desarrollo de los modelos de asociatividad empresarial.  En este nivel se requiere de una nueva cultura  empresarial en la que el éxito se basa en cuanto beneficia el modelo de negocios que se impulsa, y no solo en cuántos ingresos y beneficios concentra crecientemente.

Para algunos modelos se ha generalizado la definición de encadenamientos, los que se interpretan como un complejo productivo constituido por varias cadenas que se desempeñan en actividades que pueden articularse entre sí, en un territorio delimitado; cuentan con un perfil determinado; y la especialización y el comercio interempresarial resulta sustancial. A su vez, presenta importantes economías de aglomeración y de especialización debido a la presencia de productores, proveedores, mano de obra especializada y servicios  específicos para el sector y la posibilidad de buscar conjuntamente la eficiencia colectiva.

Los conglomerados se forman con una línea de proveedores sucesivos y de clientes hasta llegar verticalmente al consumidor o usuario final. Comprende también las alianzas estratégicas que se establecen horizontalmente, entre empresas que compitenen el mercado interno, pero que se alían para conquistar los mercados internacionales.

Es necesario ver que cualquier modelo productivo implica continuidad y permanencia en el ámbito en el cual se desarrolla y el modelo ha evolucionado.

En un sentido más amplio, el término cluster (conjunto o grupo)  se refiere a una simple concentración de actividades económicas. Dada la complejidad existente en la interacción entre los modelos productivos y el énfasis que se le otorga en la literatura a las variables no mesurables –tales como la confianza empresarial, la cooperación y la asociatividad–, es imposible formular una definición precisa de cluster para diferenciar con exactitud a un grupo o conjunto de empresas, de un encadenamiento complejo que presente fuertes externalidades.

Lo importante es que hasta una simple asociación, como una Zona de Procesamiento de Exportaciones, genera beneficios básicos para las mismas. 

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