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¿Pingüinos en la cama? Aprende a combatir la incompatibilidad sexual

11 noviembre, 2017 Anamaria Arroyo Diario Digital

Cuando nuestros deseos no coinciden con nuestra pareja se da lo que se conoce como incompatibilidad sexual. Puede suceder por muchos factores, la rutina, la misma estabilidad o factores internos, como diferentes niveles de deseo sexual.

Un nuevo estudio indica que alrededor del 15 por ciento de los hombres y 34 por ciento de las mujeres dicen no estar realmente interesados en el sexo. Hay varios factores para tener en cuenta. Lo principal es saber que no quiere decir el fin de la relación.

¿Qué hacer si hay incompatibilidad sexual?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que muchas veces el deseo sexual de una persona no habla sobre el atractivo de su pareja. La mayoría de veces son factores internos los que apagan la flama. Pueden ser problemas de salud física y mental los que interrumpen en tu vida sexual.

Algunas opciones son la terapia sexual y por supuesto comunicarse. Decir lo que sienten, sentirse apoyados y buscar ayuda en caso de problemas de salud son pasos para que tu relación no se vea golpeada por una situación así.

En este caso hablaremos de parejas que pasan por etapas de sequía por problemas de salud como cambios hormonales o desinterés generado por rutinas, adicción a la pornografía y otros factores, no tanto por la asexualidad.

Se atraen mas hormigas con miel que con vinagre. Es comprensible que sea frustrante no compartir la pasión con tu pareja. Te preguntas varias veces ¿qué pasó? Aunque estés muy enojado, toma un respiro y pregunta con curiosidad, no con irritabilidad. Abre el diálogo para saber la verdad, no para pelear. Será más fácil encontrar una solución así.

Basta de vueltas y comienza de cero. Si es la rutina lo que los mata, quizá sea mejor comenzar en blanco. Intentar e intentar podría llegar a ser tedioso. Comienza creando una atmósfera íntima sin tener sexo. Una hora juntos leyendo o jugando un juego. Luego pasar a caricias, besos, masajes, pero sin presionarse en llegar al coito.

La idea es comenzar nuevamente. Escalar poco a poco hasta llegar donde quieren. También pueden recordar encuentros ardientes que tuvieron con anterioridad. No corran, disfruten el momento.

Foto de portada vía Pexels

No se trata del destino, sino del camino. Si te afanas en llegar a la penetración y esperas que esta sea la meta de tus encuentros sexuales te pierdes de mucho. El sexo no es solo el coito, sino mucho de lo que pasa alrededor. Si tienes problemas con la penetración en sí, enfoca tus esfuerzos en el jugueteo. Sexo oral, estimulación manual, frotar, juegos, incluso explorar tu lado más atrevido te abrirá nuevos caminos al clímax.

Dale, sin peros. Sentarse a esperar a que el deseo aparezca puede no funcionar. Si surge un chispazo, aprovéchalo, pero si no, intenta despertarlo. Tal vez no te sientas con ganas, pero con un jugueteo podrías querer continuar. Tu pareja te puede ayudar, busquen un ritmo en el que ambos se sientan cómodos y vean a donde los lleva, nada tienen qué perder.

Información: CNN

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