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Guatemala, un país a la deriva

7 abril, 2017 Rolando Archila Marroquin

Guatemala, es un país enclavado en el centro de la América bañado por dos océanos, con verdes montañas y altos volcanes que apuntando al cielo señalan los colores de nuestra bandera. Un clima equilibrado que desarrolla una flora de variado colorido en donde las aves surcan el aire para posarse en las ramas de añosos árboles, haciendo vibrar sus maravillosos trinos. Su gente, enfundada en multicolores trajes regionales, nos recuerdan las innumerables etnias que conforman nuestra nación. Somos un país de historia milenaria que quiere salir adelante buscando una salida hacia el porvenir. Somos hombres y mujeres que anidan en sus corazones las mejores intenciones de un futuro mejor.

Con todo lo que tenemos podríamos encontrar el camino que nos lleve hacia el desarrollo por medio del trabajo y la paz. Lamentablemente, vivimos divididos porque los políticos de siempre así lo quieren. Tenemos problemas, porque los gobiernos que hemos tenido por décadas se han convertido en sanguijuelas que consumieron presupuestos sin dejar obras importantes. Cada cuatro años, los gobiernos crecen para dar alojamiento en ellos a los partidarios y no por eso son más eficientes. Al contrario, la incapacidad y la negligencia nos han llevado a tener un país donde no hay correo, no se puede identificar a las personas con el DPI porque no hay tarjetas, tampoco se pueden extender pasaportes y el gobierno no funciona porque tienen miedo de actuar para evitar que los enjuicien cuando compran bienes o servicios.

De esa cuenta, nada camina y las actitudes de los sindicalistas de salud, por ejemplo, llega al colmo de tratar de destruir las vacunas para los niños al cortar la energía para la refrigeración. ¡Qué barbaridad! El Organismo Legislativo inició la limpia de las plazas fantasmas y hay congresistas acusados, mientras que en el Ejecutivo y en el Judicial mantienen un oprobioso silencio al respecto. Quieren más impuestos, pero no están dispuestos a actuar con transparencia. Para acabar con la corrupción no sólo se necesita de la actuación de la CICIG y el Ministerio Público, es necesario también, la voluntad política de los otros Organismos del Estado. Mientras existan focos de corrupción como en las municipalidades, la universidad de San Carlos y otros, que nadie se atreve a fiscalizar, ni siquiera la misma Contraloría General de Cuentas, la corrupción seguirá su marcha.
De qué nos sirve tener un bello país, sí no estamos haciendo lo correcto para poder desarrollarlo. En cualquier parte del mundo con los que tenemos sus habitantes harían algo mejor de lo que estamos haciendo.

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