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Estás conmigo o estás contra mí

9 marzo, 2018 Jorge Benavides

“Si crees que estás liderando y te volteas y no hay nadie siguiéndote, entonces solo saliste a caminar”. Benjamin Hooks, activista a favor de los Derechos Humanos.

Recurrentemente, los procesos electorales en Guatemala plantean a los candidatos el reto de ingeniarse soluciones rápidas para dar respuesta a los problemas que por décadas han ido escalando en su nivel de complejidad y severidad. Por parte de la ciudadanía, se busca la figura de un líder que reúna en sí mismo dosis invariables de nobleza, inteligencia, prestancia y asertividad. Ahora bien, sin ahondar en las cualidades que son ajenas a la demanda política, como podrían ser la experiencia y la prudencia, cada vez se torna mucho más relevante la capacidad de organizar y gestionar equipos multidisciplinarios de trabajo.

Sería ingenuo pretender que en una sola persona se reúna el conocimiento y la capacidad para atender pertinentemente cada arista que configura los retos económicos y sociales del país, sin ignorar las limitaciones que muchas veces introduce una institucionalidad desactualizada y restrictiva en cuanto a la posibilidad de emplear la creatividad y la innovación para la resolución efectiva de problemas.

Entre aciertos y desaciertos, el presidente Jimmy Morales logró reunir un equipo que incluía personas sobresalientes en sus vidas profesionales, que de seguro eran una apuesta certera sobre el aporte que podían hacer el país; no obstante, por distintas razones hoy se encuentran fuera del Gobierno.

A riesgo de que voy a olvidar algún nombre a continuación enumero, por orden alfabético, a quienes he tenido el gusto de conocer.

Andrés Botrán, comisionado para la Reducción de la Desnutrición Crónica; Carlos Mendoza, evaluación fiscal del Ministerio de Finanzas Públicas; Carlos Raúl Morales, ministro de Relaciones Exteriores; Ekaterina Parrilla, directora del XII Censo; Enrique Godoy, comisionado de Desarrollo Urbano; Ezra Orozco, viceministro  de Economía; Francisco Rivas, ministro de Gobernación; Griselda González, viceministra de Trabajo y Previsión Social; Juan Francisco Solórzano, superintendente de Administración Tributaria; Lucrecia Hernández Mack, ministra de Salud Pública; María Alejandra Ma, viceministra de Comunicaciones.

También, Maritza Ruiz de Vielman, embajadora en Estados Unidos; Nery Ramos y Stu Velasco, director y subdirector de la Policía Nacional Civil; Rubén Morales, ministro de Economía; Sydney Samuels, ministro de Ambiente; Víctor Asturias, ministro de Economía; Víctor Ayala, gerente del Instituto Técnico de Capacitación y Productividad.

Con excusas como incumplimiento de metas o incapacidad en la ejecución, la realidad es que la falta de “afinidad” ha conllevado prescindir de un gran talento humano. No quiero dar a entender que los sucesores sean o hayan sido deficientes, pero lastimosamente los resultados no dan muchas esperanzas. Y peor aún, pareciera que no se mide con la misma vara a los dirigentes de ministerios como Educación, Energía y Minas o Comunicaciones.

No podemos darnos el lujo de improvisar, pero podría ser que de a poco nos estemos quedando sin personas que quieran aportar al país desde las instituciones de Gobierno, sobre todo cuando el trato que otros han recibido no es de reconocimiento a su labor y desempeño.

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