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Desde hace cinco años, nos faltan tres

21 abril, 2017 Redaccion Canal Antigua

Estudié Biología en la Universidad del Valle de Guatemala y mi proceso de formación profesional fue algo que atesoro mucho y disfruté. Muchos dicen que ser biólogo no es una profesión, sino un estilo de vida y muchas veces concuerdo. Muchas de las personas que conozco que han estudiado conmigo y en otros años son realmente personas muy especiales. Nahomy Lara, Ángel de León y Juan Carlos Velásquez no eran la excepción y hace 5 años en un 31 de marzo, sus sueños fueron truncados.

Nahomy, Ángel y Juan Carlos eran mayores que yo y no pude compartir con ellos. Para la fecha de su asesinato, yo era aún estudiante de Bioquímica. Sin embargo, compartí mucho con gente que fue cercana a ellos y todo lo que cuentan, todo lo que compartieron con ellos, no dejan lugar a dudas que eran personas maravillosas. Proporcionalmente, el dolor que causó su pérdida fue gigantesco, especialmente para sus familias y sus amigos cercanos con quienes compartí también.

Para el momento del incidente, estaba indeciso entre seguir en Bioquímica o pasarme a Biología. Pensaba que mi futuro estaba más seguro como bioquímico, pero mi corazón me pedía ser biólogo. Me apasionaban los cursos que compartía y toda la vida me llamó la atención la naturaleza. Me apasionaba subir volcanes y atrapar lagartijas. Sin embargo, el asesinato de tres increíbles personas me hizo reflexionar mucho. Ellos estaban haciendo lo que les apasionaba, siguieron sus sueños hasta que se les fueron arrebatados. Pensé que cualquier vida que tuviera, sería mejor si siguiera lo que me apasionaba y decidí decantarme por Biología, porque desde pequeño me apasionaba, porque la gente era más cálida, porque me sentía más a gusto, porque quería seguir mis sueños como lo hicieron Nahomy, Ángel y Juan Carlos. Les he comentado esto a muy pocas personas, pero este fue un momento de inflexión.

Por todas las vidas que ellos tocaron, por todos los momentos que quedaron grabados en las vidas de las personas que los rodearon, por ser un ejemplo para todas y todos los estudiantes de Biología, tenemos prohibido olvidar lo que pasó, olvidar sus nombres, olvidar que aún no hay justicia. No podemos olvidar que la actitud que tomó la UVG, lejos de solidarizarse, fue de lavarse las manos. El rector únicamente mostró su apatía, cuando pudo ser una voz de consuelo. Si esta no hubiera sido la actitud tomada desde un inicio, seguramente la investigación estaría en otras instancias. A los estudiantes no se les ha mantenido al tanto del proceso que existe y la placa conmemorativa que hicieron está en un rincón, como un jarrón roto que tratas de esconder. Porque las declaraciones del biólogo Lemuel Valle de lo sucedido esa noche no son consistentes. No estaban borrachos, ni drogados. Porque según la reconstrucción de los hechos, ellos deberían estar vivos, porque aún no se sabe la verdad. Porque los vacíos que dejaron no los llenará nada nunca, vamos a seguir alzando la voz, pidiendo justicia, buscando la verdad y manteniendo viva su memoria.

*Con información de Sergio González

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