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Cultura Democrática

11 mayo, 2018 Maria del Carmen Acena

Las consultas en general han tenido poca participación: 16 por ciento en 1994 y 19 por ciento en el año 1999. La consulta del 15 de abril rompió récord. Sin embargo, en los eventos electorales donde hay participación política partidaria los índices de participación son mucho más altos.

Recientemente, ASIES presentó el estudio comparado sobre democracia y gobernabilidad denominado “Cultura Política de la Democracia en Guatemala y en las Américas, 2016/17”, Barómetro de las Américas. Este estudio forma parte de un programa que evalúa desde hace varios años el tema de democracia en las Américas, con el apoyo de varias instituciones académicas y financiamiento de USAID. La información se obtiene por medio de una encuesta en cada país y se utiliza una metodología específica.

Se analizaron dos tipos de participación, la convencional y la no-convencional. La convencional consiste en modalidades con el fin de tratar de influenciar al gobierno o el proceso de toma de decisiones como votar, postularse a cargos públicos y participar en una campaña política. El estudio señala que los guatemaltecos han mantenido su nivel similar de empadronamiento (más del 80 por ciento) y hay buena participación en las elecciones generales (76 por ciento). Más de la mitad confía en el Tribunal Supremo Electoral (53 por ciento).

Respecto a la participación comunitaria, lamentablemente la mitad de la población comentó no participar en grupos comunitarios; 2 de cada 10 lo hace una o dos veces al año, y solo un 7 por ciento lo hace una vez a la semana. En relación a participar en protestas (participación no-convencional), 16 por ciento dijo haber participado en las marchas contra la corrupción en 2015, porcentaje mayor al promedio, que es menor del 10 por ciento. Seis de cada 10 guatemaltecos aprueban que otros protesten.

Referente al apoyo a la democracia en Guatemala, resulta que apenas el 48 por ciento está de acuerdo, y es el país en toda la región que menos apoya el sistema, comparado con Uruguay con 82 o Costa Rica con 71 por ciento. También preocupa que el país se encuentre entre los primeros cinco países que apoyan golpes ejecutivos al Congreso -en Guatemala uno de cada cuatro ciudadanos. Un 49 por ciento  comentó que justificaría que hubiera un golpe de Estado por los militares debido a la alta delincuencia y un 48 por ciento por la alta corrupción. Adicionalmente, solo una tercera parte de la población tiene confianza en las elecciones y apenas un 15 por ciento confía en los partidos políticos. Tan solo un 6 por ciento se identifica con un partido político.

Ha mejorado la confianza en la justicia. El 70 por ciento de la población confía en la CICIG, 58 en el Ministerio Público, 53 en la Procuraduría de los Derechos Humanos, 51 en la Corte de Constitucionalidad y el 44 en las cortes. También mejoró la confianza en la Policía Nacional Civil, de 38 por ciento en el 2014 a 45 en el 2017. Más de la mitad de la población dijo confiar en su municipalidad, 44 por ciento en el presidente y el 41 en el Congreso.

Lo interesante es que a pesar de que el padrón es mayoritariamente formado por jóvenes, no es la población que más vota. Y respecto a las protestas, en su mayoría fueron hombres jóvenes con educación superior y varios afectados por la corrupción. Esta información nos permite concluir que es sumamente importante involucrar más a la juventud en acciones comunitarias y de política partidaria. Debemos pasar de la protesta a la participación.

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