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“El Chupeta”, narco desfigurado, narra la preparación de la droga para “el Chapo”

30 noviembre, 2018 Redaccion Canal Antigua

Uno de los principales proveedores del exjefe del cartel de Sinaloa en Colombia, Juan Carlos “el Chupeta” Ramírez Abadía, que dirigió el cartel del Norte del Valle, describió en el juicio contra Joaquín “el Chapo” Guzmán Loera, cómo sus “cocineros” preparaban la cocaína en laboratorios agregando a la base de la droga gasolina, éter y acetona, entre otros químicos.

Los fiscales del proceso contra el capo mexicano del narcotráfico en una corte federal de Nueva York colocaron este jueves 10 kg de cocaína sobre la mesa, frente al atónito jurado.

Ramírez Abadía, que coopera con el gobierno estadounidense, relató al jurado cómo con la ayuda de “el Chapo” pudo exportar más de 400 toneladas de cocaína a Estados Unidos desde 1989 hasta su arresto en Sao Paulo en 2007 junto a su amante, un fisicoculturista brasileño.

Los 9.94 kg de droga depositados dramáticamente sobre la mesa fueron, según la fiscalía, “una muestra representativa” de una inmensa incautación de cocaína colombiana en altamar confirmada este jueves por otros dos testigos, un agente de la guardia costera estadounidense y un agente de la DEA, agencia antidrogas del país del norte.

Guzmán Loera, de 61 años y extraditado a Estados Unidos hace casi dos años después de dos fugas de prisiones mexicanas, es acusado de traficar más de 155 toneladas de droga a Estados Unidos. Si es hallado culpable puede ser condenado a cadena perpetua.

Juan Carlos Ramírez Abadía, alias “el Chupeta”. AFP.

Un gran negocio

Nada más empezar, “el Chupeta” reveló que mandó matar a “aproximadamente 150 personas” -incluido uno que asesinó él mismo en 2004 a balazos en la cabeza- y que las autoridades colombianas le incautaron US$1 mil millones.

“El Chapo” lo miró con gesto serio, pero quizás no lo reconoció pese a que se han reunido “más de 10 veces”, según el testigo. Ramírez Abadía dijo que se sometió a tres o cuatro cirugías plásticas faciales en Brasil, donde estaba prófugo pero seguía dirigiendo su cartel. Modificó su mandíbula, ojos, nariz, pómulos y orejas.

Su apariencia es extraña. A sus 55 años tiene canas y la piel del rostro estirada. El juez advirtió en la sala que el testigo sufre problemas de salud y quizás fuese necesario hacer varias pausas. Parecía tener frío; vestía una chaqueta oscura y se puso un par de guantes de tela antes de comenzar a hablar.

Durante años, “el Chupeta” y otro capo, Miguel Rodríguez Orejuela, del cartel de Cali, fueron los principales proveedores de cocaína colombiana de Guzmán Loera.

El testigo aseguró que el acusado le pedía que le enviara la mayor cantidad de “cocaína 100% pura, de óptima calidad”, y que llegó a “cocinar” durante unos meses la droga en moldes cilíndricos para que este luego la colocara dentro de latas de chiles japaleños para traficarlas a Los Ángeles. Posteriormente, “El Chupeta” se encargaría de venderla en las calles de Nueva York.

Agregó que podía cargar en sus aviones hacia México de 600 o 700 a 1,300 kg de cocaína, dependiendo de la ubicación de las pistas clandestinas, ubicadas en los estados Nayarit, Durango, Sinaloa y Sonora.

El Chapo, el más rápido

La primera reunión entre ambos fue en el lobby de un hotel de Ciudad de México, en 1990.

Arreglaron el envío de cinco aviones de “el Chupeta” con unos 4 mil kg de cocaína que aterrizaron en una pista cercana a Los Mochis, en Sinaloa.

Ramírez Abadía quedó satisfecho con lo que sus pilotos le contaron: la pista estaba muy bien iluminada, la descarga fue rápida, se reabastecieron enseguida los aviones con combustible, y la protección de la Policía Federal, presente en el lugar, fue magnífica.

“El Chapo” le cobraba en cocaína, quedándose con un 40% de la droga trasegada a Estados Unidos. Era un 3% más de lo que cobraban otros, pero el traslado “era sumamente ágil, menos de una semana”, cuando los competidores tardaban un mes o más.

“Fue la primera vez que los narcotraficantes mexicanos me entregaban la droga tan rápidamente”, afirmó “el Chupeta”, quien continuará su declaración el lunes próximo.

Fue por esos años que Guzmán Loera también empezó a ser conocido por otro apodo: “el Rápido”.

Extraditado a Estados Unidos tras su arresto en Brasil en 2007, y en prisión allí desde entonces, “el Chupeta” espera reducir en cinco años su sentencia por colaborar con la fiscalía. Un juez aún debe decidirlo, pero no puede sentenciarlo a menos de 25 años.

La fiscalía, que ya ha pedido castigar a la defensa por prestar un celular a la esposa de “el Chapo” en la corte, pidió al juez que también regañe al abogado defensor Eduardo Balarezo por sus comentarios sobre el juicio en Twitter, que en su opinión pueden atemorizar al jurado.

Lee más: Este hombre podría ser el peor asesino en serie en la historia de EE.UU.

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