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Centroamérica busca las nubes con sus torres pese a su elevada sismicidad

6 julio, 2018 Isabel Soto

Centroamérica cada vez llega más cerca de las nubes con sus edificaciones, pese a la gran madeja sísmica sobre la cual está asentada.

Si bien cuando se habla de rascacielos la imaginación vuela a Japón, Estados Unidos, China o Dubai, sería justo reconocer la intención de los de esta región con tal de no quedar atrás.

Las torres Global Bank, de Panamá; la Club Premier, de Guatemala; la Cuscatlán, de El Salvador, y la Panorama Life, de Honduras, son algunas de las edificaciones que despuntan en el Istmo, a pesar de no contar con los recursos cuantiosos de sus rivales en esta lid.

Tales majestuosidades arquitectónicas contemporáneas son muestras de la aplicación de las más modernas técnicas de construcción y sobrepasan el suelo en casi 150 metros en promedio.

Ellas conviven en la zona con restos de un pasado de gloria en el orden constructivo, atribuido en lo fundamental a mujeres y hombres de la cultura maya, entre los que descuellan el guatemalteco complejo de Tikal y el hondureño Copán.

Por suerte, la ruptura en el desarrollo natural de los pueblos ancestrales del área -por los procesos de conquista y colonización iniciados en el siglo XV- no evitó que la impronta de la modernidad dejara a su paso grandezas como la panameña torre Global Bank.

Esta obra alcanza 176 metros y 43 pisos, por lo que es considerada la más alta y moderna del centro del continente.

Arquitectos coinciden en afirmar que Ciudad de Panamá es la más privilegiada en cuanto a proyectos de alturas considerables por la escasa incidencia de terremotos y otros fenómenos sísmicos, en relación con sus vecinas centroamericanas.

En esa metrópoli confluyen los edificios más altos y modernos del área, con viejos inmuebles de estilo colonial.

Sin embargo, las restantes naciones de la región despuntan también: la torre Club Premier -con 100.75 metros de altura y 31 niveles- es la más elevada de su tipo en la capital guatemalteca y destaca entre gran variedad de restaurantes, hoteles, tiendas, cientos de galerías y museos.

Algo similar ocurre con la Panorama Life, su homóloga en Honduras, que funciona como complejo de apartamentos y cuenta con 25 niveles y 101.5 metros de altura.

San Salvador, identificada como el “valle de las hamacas” por la elevada secuencia de terremotos registrados en su territorio desde hace varios siglos, posee majestuosas estructuras como la del Banco de Cuscatlán.

Esta obra dejó atrás a otras de su naturaleza en el llamado “Pulgarcito” centroamericano cuando fue erigida, en 1989, tanto en lo relacionado con la magnitud como en lo tocante a los estilos modernos de construcción.

La torre de Cuscatlán, con 74 metros de altura y 22 niveles, era la más alta del país hasta hace apenas dos años, pero corre el riesgo de perder esa condición ante el avance de programas de construcción de complejos de apartamentos con áticos en la parte norte de la urbe.

También San Salvador cuenta con el estadio más grande de Centroamérica y el Caribe -también identificado como Cuscatlán en honor al antiguo nombre de la ciudad-, con una capacidad para 45 mil personas en gradas.

Managua, capital de Nicaragua, exhibe similar variedad de edificios de alturas considerables, pero los especialistas concuerdan en que el más elevado es la torre del Banco de América.

El inmueble más alto de ese país posee 15 pisos y 56 metros de altura, y su solidez quedó demostrada tras resistir el terremoto de 1972.

La fuerte sacudida tuvo lugar el sábado 23 de diciembre y alcanzó una magnitud 6.2 grados en la escala de Richter. En correspondencia, el centro de la ciudad quedó destruido, murieron cerca de 10 mil personas y 20 mil terminaron lesionadas.

 

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