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Casualidades o… ¿cortinas de humo?

2 junio, 2017 Estuardo Gasparico

Cuando a cualquier sector, especialmente al estado, le conviene ocultar algo, puede recurrir a cualquier argucia para lograrlo.

Durante mucho tiempo, incluso siglos, se ha subestimado la inteligencia de la población guatemalteca, a la que incluso se ha tratado de engañar con las historias, cuentos y leyendas más absurdas.  Y en gran cantidad de casos, lo han logrado. 

Sin embargo, los tiempos en que se podía desinformar y lo que es peor, malinformar impunemente porque era muy difícil averiguar la verdad, ya pasaron.  Pero eso es algo que no terminan de comprender algunos sectores, y sus representantes, especialmente los que aún no se adaptan a los adelantos de la tecnología.

Me refiero a esto, porque en las últimas semanas han ocurrido algunos hechos que hacen recordar viejas tácticas utilizadas en la época del enfrentamiento armado interno, durante el cual se inventaban historias y se montaban “teatritos” para hacer creer tal o cuál cosa a la población incauta. 

Por supuesto, eso se hacía con el ánimo de distraer y lograr que la gente fijara su atención en temas sin mayor importancia, mientras se ocultaba lo que sí era de trascendencia.  Sin más preámbulo, veamos algunos:

El primero de ellos fue el estado de Sitio decretado para los municipios de Ixchiguán y Tajumulco en San Marcos, supuestamente para controlar la conflictividad por problemas limítrofes.  Luego, fue evidente que el propósito era destruir kilómetros cuadrados de parcelas cultivadas con amapola, lo que significaría pérdidas multimillonarias para quienes producen heroína a partir de esas flores, en caso de que realmente se quemaran.  ¿Alguien puede demostrar que eso ocurre?   

Hoy, se habla de otro posible estado de Sitio, pero en El Estor, donde también hay supuestos problemas, pero a causa de una compañía minera, como si ese conflicto fuese algo nuevo.

Otro rumor que acaparó la atención de los medios y por ende, de muchas personas, fue el hallazgo de contrataciones anómalas en el Congreso durante 2016, mientras el diputado Mario Taracena presidía ese Organismo enarbolando una bandera de combate a la corrupción y desmantelando “plazas fantasma”.

La Contraloría General de Cuentas, a cargo del cuestionado contralor Carlos Mencos, finalmente presentó su informe esta semana, en el que incluye ese hallazgo por más de Q72 millones; sin embargo, no es lo único:  habría que hacer el recuento de las tropelías multimillonarias descubiertas en muchas municipalidades (entre otras entidades del Estado) y sobre lo cual, nadie dice nada.

También se convirtió en noticia de primera plana el descubrimiento de un supuesto “marero” enlistado en el Ejército, de quien se dice que filtraba información a sus compañeros que operan en diversas colonias capitalinas y hasta en el interior.  ¿Valía la pena tanta alharaca?

Además, alguien ha echado a andar rumores y videos en redes sociales sobre denuncias formales contra fiscales del Ministerio Público (empezando por su secretaria general), las que no aparecen por ninguna parte; sin contar con otra que acusa a una magistrada de la Corte de Constitucionalidad de incurrir en encubrimientos anómalos, incumplimiento de deberes y otros delitos.

Y para cerrar con broche de algo, menos de oro, un exviceministro de Economía fue capturado, conducido a la Torre de Tribunales y presentado a los medios (lo cual es inconstitucional), para luego descubrir que había sido detenido gracias a una orden falsa.  Y esto ocurrió mientras se llevaba a cabo la audiencia de un “colaborador eficaz”, quien declaraba por casos de corrupción.

¿Qué se querrá ocultar con todo eso? El tiempo lo dirá.

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