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Carlos Vielmann: exculpado en España y juzgado en Guatemala por el mismo caso

28 diciembre, 2018 Redaccion Contrapoder

El 30 de marzo de 2017, Vielmann fue absuelto por el tribunal español. Un año después, la sentencia fue ratificada, luego de un proceso en su contra que se prolongó durante siete años.

Todas las acusaciones se desmontaron una por una y con la tranquilidad de saber que a nivel mundial, nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito, retornó a Guatemala en abril pasado, para volver a ser capturado en octubre, acusado por torturas contra reos fugados de la cárcel El Infiernito.

Aunque los comunicados de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), insisten en que se trata de dos casos diferentes, tanto Vielmann como su abogado Alberto Morales y otros juristas consultados, coinciden en que es el mismo señalamiento: la integración de un comando paralelo que habría cometido torturas y ejecuciones contra reos.

Con una trayectoria poco común y un prestigio de décadas, Vielmann es descrito en el fallo de la justicia española de la siguiente forma:

“El acusado don Carlos Vielmann Montes sirvió como ministro de Gobernación de Guatemala en el gobierno de Oscar Berger, entre el 22 de julio 2004 y el 26 de marzo de 2007. Con anterioridad había desempeñado el cargo de Comisionado Presidencial para la Transparencia y contra la Corrupción, donde actuó como representante de Guatemala ante la comisión de expertos de la OEA”.

El mismo documento añade que Vielmann impulsó el proceso de reforma policial y despidió a centenares de agentes implicados en diversos ilícitos. Luego de su gestión como funcionario, presidió la Cámara de Industria de Guatemala.

La idoneidad de los testigos, establecida en el Artículo 211 del Código Procesal Penal es uno de los elementos que fundamentan las dudas sobre este nuevo juicio, que según varias opiniones, tiene visos de ser una venganza o bien, un intento por deshacerse de un potencial candidato presidencial con un fuerte apoyo del sector empresarial.

Según Mario Mérida: “Para la mayoría de los guatemaltecos, este es un caso juzgado. La reapertura evidencia sesgo. Es la inusual reapertura de un caso que abre la puerta para que sujetos involucrados en hechos delictivos puedan jugar con la justicia al convertirse en colaboradores. Considero que su impacto será más político que relacionado con la aplicación de la justicia, puesto que muchos personajes que podrían participar en el quehacer político, se abstendrán debido a que en cualquier momento podrían ser perseguidos”.

El entrevistado agrega que se está poniendo en tela de juicio el fallo emitido en España y se coloca en una posición muy delicada al Ministerio Público (MP). “Agregaría que el tema pareciera estar destinado a darle un mayor perfil al comisionado Iván Velásquez”.

Testigos dudosos y medidas draconianas

Entre los testigos que la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (Feci) y la Cicig presentan en este nuevo juicio contra Vielmann, se cuentan cuatro reos que cumplen largas condenas y fueron integrantes de las bandas Pasaco y Agosto Negro.

Un audio que circuló en redes sociales muestra cómo uno de estos testigos, llamado Marco Tulio López, negociaba con agentes de la Feci para inculpar al exdirector de la Policía Nacional Civil Edwin Sperisen, en 2010. La Cicig emitió un comunicado donde exhorta a que no se divulgue este tipo de información, que según dice, distorsiona el proceso. Su argumento es que el audio es de 2010.

Sin embargo, hay algunos elementos a considerar en torno a esto:

El reo que en 2010 negoció con agentes de la Feci es Marco Tulio López, quien ahora incrimina a Vielmann.

Aunque los agentes que negocian en el audio ya no estén en la Feci, su autenticidad fue aceptada por Francisco Sandoval (jefe de esa fiscalía) y puede ser que muestre una metodología, más que una acción individual, por la mención a la Cicig y los procedimientos que hacen los fiscales en el audio.

Se escucha a López diciendo que Sperisen “no lo torturó”, pero que si “se arregla lo económico”, hablará hasta “más de la cuenta”.

Lo anterior debiera ser considerado por lo menos un punto para demeritar al testigo, quien sin embargo ya se presentó a declarar contra Vielmann y asegurar que este lo había torturado. “Un reo dijo que yo entré encapuchado a golpearlo. Cuando le preguntaron cómo me reconoció, dijo que me había quitado la capucha luego de torturarlo. Es ridículo”, señala Vielmann.

El constitucionalista José Luis González Dubón dice: “Un domingo antes de irse de vacaciones, la juez Claudette Domínguez autorizó a la defensa la fiscalización de los testigos y actuaciones de la Feci, con base en el principio de fiscalización, según el cual el acusado y su defensa tienen derecho de conocer todos los pasos de la investigación”.

Sin embargo, añade, Juan Francisco Sandoval impugnó la resolución de la juez con un recurso de reposición, aduciendo que la decisión atenta contra la independencia del MP.

“Esto demuestra la intención de no dar al acusado el derecho a defenderse y hundirlo a como dé lugar y dista mucho de respetar los derechos humanos. Debiera ser un motivo suficiente como para recusar al fiscal, quien muestra interés en la condena, mas no en la búsqueda de la verdad y la justicia”, concluye.

¿Un montaje político ideológico?

Un sector pretendía inscribir a Vielmann como candidato a la presidencia. El exfuncionario dijo a Contrapoder que, si bien recibió la propuesta, cuando retornó a su patria lo último en que pensaba era dedicarse a la actividad política, aunque reconoció que algunas personas le expresaron que él hubiera sido su candidato idóneo.

En el reclusorio de Mariscal Zavala,  Vielmann sostiene que es un perseguido político contra quien se comete un acto de venganza. Entre los argumentos a su favor, recuerda que en 2006 fue citado ante el Congreso por organizaciones de derechos humanos, para esclarecer el caso de violación contra una mujer indígena (Juana Méndez), por agentes de la Policía Nacional Civil (PNC).

El Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales de Guatemala (Ieccpg), lideró los señalamientos contra los agentes y finalmente, los condenaron. En aquel momento, la directora del Ieccpg era Claudia Paz y Paz.  Sin embargo, cuando ella fue fiscal general, no vaciló en usar como testigo a un policía encubridor de los violadores, llamado Raúl Flores Esquivel. “Le volvieron a dar de alta y lo usaron como testigo en mi contra en España, por el caso Pavón.  Ella, como líder en la defensa de mujeres, lo acusó de delitos de femicidio, pero tiempo después lo utilizó como testigo. Este es el nivel de testigos que han usado en mi contra”, señala.

La carencia de pruebas científicas fue evidente en el proceso de España, donde el exfuncionario resultó absuelto. “¿Qué pruebas pueden tener después de doce años, además de las que ya mostraron en España?”, cuestiona Vielmann, quien agrega que las pruebas científicas se limitaron a los informes sobre el levantamiento de los cadáveres, las pruebas balísticas que dan cuenta de los calibres de los cascabillos y los reportes forenses.

El exfuncionario concluye afirmando que hará todo lo que esté a su alcance y llegará hasta las instancias internacionales necesarias para que todo se esclarezca como debe ser y finalmente, enfatiza en la injusticia de las capturas contra varios de los exintegrantes del comando

antisecuestros, que incluso fueron heridos en el cumplimiento de su deber, como Stu Velasco, señala.

Mucho se ha especulado sobre la confrontación ideológica que se lleva a cabo en el terreno judicial. Sin embargo, en el proceso contra Vielmann hay un dato que vale la pena mencionar: de los tres magistrados españoles que emitieron su fallo, hubo una posición disidente, la del magistrado José Ricardo de Prada Solaesa, quien casualmente fue propuesto para la magistratura por la agrupación política Izquierda Unida.

De Prada Solaesa es conocido por la prensa española como “el juez progre” y es experto en temas de justicia transicional. En 2010, participó en programas de la Unión Europea para apoyar a la Fiscalía General y los Tribunales de Colombia en “estándares internacionales de Derechos Humanos”. Desde 2011 forma parte de los tribunales internacionales de Naciones Unidas.

El fallo de la justicia española

Entre los testigos de la defensa, estuvieron el expresidente Oscar Berger, el ex vicepresidente Eduardo Stein y muchos otros guatemaltecos relevantes por haber sido funcionarios del gobierno que implementó el Plan Gavilán.

En su declaración, el oficial de la Gendarmería francesa Eric Pondaven, exmiembro de la Misión de Verificación de la ONU (Minugua), entre 1995 y 2002, afirma: “Vielmann colaboró en la implementación de los acuerdos de paz y en el combate a los aparatos clandestinos”.

En cuanto a los argumentos de la acusación, el siguiente cuadro sintetiza algunas de las declaraciones emitidas ante el tribunal de España por sus testigos.

Los daños colaterales:

“Aprendimos a bailar bajo la lluvia”

Maite Vielmann, hija del exministro, afirma que, pese a todo, su familia aprendió a “bailar bajo la lluvia”. Asegura que no teme ni a los perseguidores de su padre ni a los criminales que se han prestado a servir como testigos en un proceso, a todas luces, espurio.

“Para empezar,  pasamos siete años separados de nuestro padre. En ese tiempo sucedieron muchas cosas que son normales en las familias y que él no pudo compartir. Murió una tía, hermana de mi padre, así como un tío de él. Hubo casamientos, los adolescentes se convirtieron en adultos y los adultos envejecieron.

Mi hijo tenía seis meses cuando mi padre fue capturado y cuando supo que su abuelo volvería a casa me dijo: “Mamita, Dios tarda mucho en cumplir un deseo. Durante siete años he estado pidiéndole que traiga a mi abuelito de regreso y hasta ahora viene”. Son daños fuertes para los niños y no digamos lo que sufrieron mi madre y mi abuela.

Quienes están empeñados en mantener preso a mi padre no entienden estos daños o los entienden pero no les importan. Mi abuela falleció siete días antes de que lo capturaran  nuevamente y es muy triste recordar que haya sido sometido a esta nueva arbitrariedad en medio de su duelo. Ella no hubiera sobrevivido a este nuevo golpe.

Se dañó la reputación y la honorabilidad de un hombre que siempre fue intachable y que había regresado al país apartado de la política, decidido a retomar su vida empresarial y familiar.  Sin embargo, parece como si la intención de estas personas fuera: “lo queremos preso, no importa cuál sea el costo”.

No les importa que haya sido absuelto, la tortura que está viviendo, que lo hayan capturado nuevamente pese a que fue absuelto en España y usando como única prueba los testimonios de los criminales que contribuyó a capturar cuando era ministro”, concluye.

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