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Cómo beber, sin convertirse en alcohólico

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27 mayo, 2018 Redaccion Contrapoder

Beber alcohol no es, en sí mismo, motivo de preocupación. Según el Instituto Nacional para el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de Estados Unidos, un máximo de tres bebidas diarias o siete a la semana en las mujeres se considera un consumo moderado o de bajo riesgo, mientras que para los hombres el límite recomendado sería de cuatro bebidas al día o 14 a la semana.

Esas pautas se basan en bebidas de tamaño estándar que contienen alrededor de 14 gramos de alcohol puro y equivalen a: 150 ml (5 onzas) de vino, 350 ml (12 onzas) de cerveza, 230 a 260 ml (8 a 9 onzas) de licor de malta, y 44 ml (1.5 onzas) de licor fuerte con graduación alcohólica de 80%.

Ahora bien, es fácil confundirse, pues el tamaño de las copas de vino, por ejemplo, es bastante variado. Si la estándar contiene 150 ml (5 onzas), también las hay de 230 ml (8 onzas). A ello se suma que en ocasiones el consumo durante la cena puede llegar a ser de dos o más copas.

Percepciones engañosas

Un error recurrente es que algunos creen que la mejor manera de medir cuánto alcohol se puede consumir es mientras no sientan que están ebrios. Sin embargo, estudios demuestran que las personas con alta tolerancia alcohólica son las que más riesgo corren de sufrir problemas relacionados con la bebida, como la dependencia o una adicción severa.

Es importante destacar que aunque la persona que ingiere considerables cantidades de alcohol no sienta -o afirme no sentir- los efectos, igual consume la misma cantidad que quien empieza a sentirse embriagado después de una o dos bebidas. Además, el hecho de no presentar síntomas inmediatos -como mareo, falta de equilibrio o dificultad para vocalizar-, puede relacionarse con una mayor tolerancia desarrollada con el tiempo y la alta periodicidad de ingestión de estas sustancias.

Los excesos pueden colocar a la persona dentro de la categoría de consumo alcohólico “riesgoso”, con posibles consecuencias negativas, incluidos problemas de salud y sociales, así como más posibilidades de caer en una adicción.

El alcohol puede dañar los órganos corporales como el corazón, el hígado y sistema nervioso, así como provocar problemas de memoria y de disfunción sexual.  En las mujeres, ese daño ocurre con dosis menores de alcohol porque el cuerpo femenino contiene menos agua que el masculino. Por ello, las medidas  para el consumo moderado de alcohol son diferentes en hombres y mujeres.

(Con información de Dr. Terry Schneekloth, Psiquiatría y Psicología de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota).

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