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#AMiMePasó: Quedarse dormido o perderse, le pasa a cualquier cucurucho

15 abril, 2017 Anamaria Arroyo Diario Digital

En la vida de un cucurucho pasan varias situaciones que solo los dedicados, los que pasan desde miércoles de Ceniza hasta domingo de Resurrección en una procesión han pasado. Si no eres uno de ellos, estas historias te darán una mirada a esa tradición, si lo eres, te sentirás identificado.

La pesadilla del cucurucho

“Es de lo más habitual, como soñar que estás desnudo frente a tus compañeros del trabajo. Una pesadilla de los cucuruchos es que la procesión ya está en la esquina y tu ni estás vestido o no tienes tu turno contigo. Otra es cuando sueñas que corres y corres, pero igual pierdes tu turno”.

Por eso no nos dejaban cargar solos

Ilustración: Walter Wirtz
Ilustración: Walter Wirtz

“Mi hermano mayor siempre fue alto. Cuando tenía 6 años mi mamá lo dejó ir a cargar a San Juan y le dijo que cuando terminara su turno debía irse en las filas y ella lo encontraría ahí. Así lo hizo, pero al no verla, se salió a buscarla y se perdió. Se le ocurrió ir a la van de Radio Estrella, ellos intentaron buscar a mi familia pero no lo lograron.

Ilustración: Walter Wirtz
Ilustración: Walter Wirtz

En eso, mi hermano se acordó que mi abuelita vivía cerca y lo llevaron con ella, pero al llegar al barrio, no sabía cuál era la casa. La señora de la tienda lo reconoció y los de la radio lo dejaron con ella mientras iban a la casa. Al final resultó comiendo Pollo Campero en lo que llegaba mi abuela. A los más pequeños nunca nos dejaron cargar solos hasta ya grandes.”

Ilustración: Walter Wirtz
Ilustración: Walter Wirtz

Descansad, hermanos, para no quedarse dormidos en el camino

“No me gusta perderme ni un segundo de la Semana Santa, por eso casi no duermo para ir a las salidas y a las entradas de la mayoría de los cortejos, desde sábado anterior a Ramos hasta domingo de Resurrección. A veces es un problema, más cuando me toca trabajar y luego ir a cargar, pero me consuela no ser el único medio dormido.

Ilustración: Walter Wirtz
Ilustración: Walter Wirtz

Un Viernes Santo me pasó. Fui a ver la entrada a medianoche de Candelaria, dos horas después estaba en la salida de la Merced. Caminé media procesión y me dio hambre, me compré un chévere y me senté en el Portal del Comercio. Yo sentí que fue un ratito, pero cuando vi por dónde iba la procesión me di cuenta: dormí casi una hora, sin siquiera darle una mordida a mi hot dog. Me despertó un conocido porque ya nos tocaba turno.”

¿Tienes alguna historia chistosa, triste o increíble y la quieres compartir con nosotros? Mándala a vida@diariodigital.gt y tal vez salga en la sección de “A mi me pasó”.

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