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¿Es mala el agua con gas? Te traemos algunos mitos y verdades

12 octubre, 2018 Redaccion Canal Antigua

Tomar bebidas azucaradas y con burbujas continuamente no es saludable. Las altas dosis de sacarosa combinadas con la acidez que provoca el gas no las sitúan como opciones favorables para acompañar las comidas.

Lo ideal es consumir agua que, en su variedad con gas, pueda sustituir estos refrescos carbonatados.

Sin embargo, al elegir el agua con gas, probablemente alguien te habrá dicho que es mala. ¿Qué hay de cierto en esta afirmación?

El agua con gas no es perjudicial para la salud

La elección de preferir agua con gas o sin gas la toma cada persona, en función de sus gustos particulares, ya que el sabor es ligeramente más amargo en la primera que en la segunda, sostiene Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, en declaraciones para La Vanguardia de España.

El agua con gas se elabora con dióxido carbónico bajo presión, que es el responsable de sus burbujas y la presencia de minerales como sodio, potasio, calcio y magnesio. Bravo añade que esta bebida se ha vuelto popular en España y parte del centro de Europa.

Investigaciones científicas

Un estudio elaborado por el Departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto del Frío hizo un seguimiento a 18 mujeres posmenopáusicas sanas y en buen estado físico. Las evaluadas bebieron un litro de agua sin gas al día durante ocho semanas, y luego hicieron lo mismo, pero con agua con gas, durante un período similar.

En ese lapso de 16 semanas, los investigadores calcularon la presión sanguínea de las participantes y su Índice de Masa Corporal (IMC). Además, se les practicó análisis de sangre, entre otras pruebas.

Beneficios 

-El agua con gas no contiene calorías y genera una mayor sensación de saciedad, lo que puede ayudar a controlar la ansiedad en las dietas.

-Aumenta el ph del estómago y disminuye la liberación de bilis en el intestino.

Ahora bien, no todas las aguas con gas son iguales. Existen aguas minerales gasificadas naturalmente con el ácido carbónico procedente de un manantial, y otras a las que se le añade el gas. A algunas, incluso, se les agrega saborizantes.

En general, debemos evitar aquellas aguas a las que se les haya añadido edulcorantes o azúcares, porque estos pueden aumentar los carbohidratos.

Estos productos han sido evaluados por médicos europeos.

Por Henry Pérez

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