ACTUALIDAD

A mi me pasó: Mi cámara costó lo mismo que una cena

23 julio, 2017 Anamaria Arroyo Diario Digital

Las ventas por Internet pueden ser peligrosas, pero algunas son demasiado buenas para dejarlas pasar. Al protagonista de esta historia se le cruzó una de esas ofertas y no dudo en aprovecharla.

Una cámara por una cena

“Mi trabajo requiere que tenga una cámara fotográfica. Estaba en búsqueda de una en grupos de ventas en redes sociales y apps de clasificados. Ya llevaba varios días cuando me topé con una cámara profesional por el tercio de su precio original. Pensé que quizá estaba en dólares, así que pregunté. Pedían Q600 cuando su precio en el mercado va de Q2,500 a Q3,500.

La persona que me respondió dijo que sí, ese era el precio. “Seguro está mala, o vieja… o peor, robada”, pensé. Comentó que si la quería que me la podía dar. Me decidí e hice el trato pese a las dudas y ahí fue cuando todo se puso extraño.

Primero me pidió ir a traer la cámara a su casa porque no tenía con quien dejar a sus hijos, en una colonia que ni conocía de Villa Nueva. Luego, me dijo que su celular ya no tenía carga, entonces no me podía dar su número, por último que ese día podría dármela pero ya era de noche.

Mi lógica me decía que no lo hiciera, pero mis ganas de tener la cámara eran demasiadas. Así que llamé a un cuate que vive por el sector y me confirmó que sí, que existía una colonia con ese nombre. Logré confirmar que era una zona residencial con seguridad. Así que agarré camino.

Llevaba sólo lo necesario, ni siquiera portaba mi celular. Entré a la colonia y se veía muy segura. Cuando me iba acercando a la casa vi que habían varios carros y escuché ruidos de niños. Me tranquilizó.

Toqué y abrió una mujer. “¿Eres el de la cámara?”, dijo con acento extranjero. Entró y luego salió con la cámara y sus implementos. La probé, estaba nítida. Le volví a preguntar el precio y era el que había dicho. Quizá por mi expresión me explicó lo que pasaba.

“Como pudo notar, no soy de aquí. Estaba de viaje en Egipto y la aerolínea perdió mi maleta con mi cámara. Necesitaba hacer fotografías y esta era la única que tenían. Pero nunca la supe maniobrar. Ahora solo quiero deshacerme de ella porque solo me estorba, no quiero que se arruine y mi esposo me dijo que la diera por el precio de una cena para la familia”.

Estaba atónito. Eran varios, sí, pero igual tendría que ser una cena muy rica. Si tenía una vida lo suficiente cómoda como para viajar y comer cenas de varios cientos de quetzales, probablemente la cámara no le preocupaba. Mi otra conclusión es que no hicieron bien la conversión de la moneda.

Aún así no me quise quedar más tiempo. Pagué, tomé la cámara y salí directo a mi casa. La cámara es casi nueva y funciona. Así que gracias a la familia que me la vendió por el precio de una cena”.

Comentarios

comentarios



RELACIONADOS