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Las Noé de la era moderna, amantes de los animales

14 abril, 2018 Redaccion Contrapoder

Quienes aman a los animales sueñan con dejar atrás su vida cotidiana para perseguir su pasión de ayudar a los animales. Claro, aunque quisiéramos, no todos podemos hacerlo en la escala que esperamos, por eso es de admirar a quienes de manera voluntaria y sin remuneración alguna, dedican su tiempo libre a ayudar a los animales que lo necesitan. Incluso hay quienes, conforme adquieren experiencia, se encargan de educar a los demás sobre la difícil situación que atraviesan los perros y gatos abandonados o maltratados.

Esta es la historia de dos mujeres, quienes por azares de la vida hicieron su sueño realidad. Cada una descubrió una necesidad y se han dedicado a ser una voz para los sin voz. Sus rescates son inspiración para quienes las rodean y una prueba de que con mucho trabajo y determinación, todo es posible.

Ama de 13 canes: Claudia Alcázar

Ella comenzó con el rescate de los animales a escondidas de sus papás. Recuerda que había un grupo de callejeros por su casa. Un día, entró a su hogar el perro que estaba en peores condiciones y lo adoptó.

Le pusieron “el Mechas”, pues era mestizo con poodle. “Tenía rastas en todo su pelo, lleno de pulgas y sucio. Le hicimos grooming y quedó blanquito. Vivió con mis papás durante ocho años, pero ya murió”, recuerda.

Su principal motivación para apoyar a estos animales fue uno de sus amigos, quien rescató y apoyó en su recuperación a una perrita atropellada llamada Chin, pero fue Alcázar la que finalmente se quedó con ella. Durante 15 años permaneció en su casa y mediante esta acción, aprendió que cualquiera puede ayudar, no es necesario ser rescatista.

Hasta la fecha, Claudia alberga a 13 canes. En marzo de este año murieron dos por vejez. Todos son adoptados, algunos rescatados de la calle. Su mantenimiento es costeado por su familia, desde el concentrado, las vacunas, las vitaminas y las medicinas, hasta los desparasitantes, antipulgas y gastos médico-veterinarios.

Para la gente que es inmune a esta situación, la entrevistada dice que le gustaría que supieran que ellos sienten como nosotros, tienen hambre, frío, sed, dolor, miedo y alegría. “Abandonarlos es un acto cobarde y lo mejor sería buscarles un nuevo hogar. Hay muchas asociaciones que los pueden apoyar. Y a los que maltratan, el karma existe”, advierte.

Alcázar no pertenece a ninguna asociación, pero administra una página en Facebook llamada “Caninos de Carretera al Salvador (CES)”, para hacer conciencia acerca de varios temas de interés canino, ayudar a perros extraviados/encontrados o apoyar la adopción. En ocasiones, ayuda a canes atropellados o lastimados.

Su consejo para quienes leen esta nota es: “No compren, adopten. No tienen que ser rescatistas para ayudar a un animalito. Sean hogares temporales, con eso ayudan mucho”.

Refugio de peluditos:

Cora Mendoza

Bruno fue el primer perro callejero que llegó al hogar de Cora. Recuerda que fue el día en que celebraban los 15 años de su nieta. Su hijo mayor, José, lo encontró amarrado en una gasolinera, y por el cambio de turno lo tenían que soltar. La llamó y ambos decidieron que no podían dejarlo a merced de los peligros de la calle.

Su principal motivación para albergarlo fue pensar que lo podían atropellar, porque se notaba que era de casa; estaba bien cuidado, alimentado y limpio, solo lo abandonaron. Antes se llamaba Max, los dueños aparecieron 10 días después y le dijeron que no lo podían tener. Para Cora es inexplicable que las personas abandonen con facilidad a sus mascotas. Bruno llegó temporalmente, pero fue “amor a primera vista” y el inicio de más rescates caninos.

En la casa de Mendoza hay seis perros, Perlita María es la única adoptada mientras que Bruno, Dyango, Canela, Emma y Mandita son rescatados. El mantenimiento de los animales corre por su cuenta, desde la comida hasta las vacunas y ella aprendió a vacunarlos para atenderlos en cualquier momento y los lleva a su chequeo veterinario cuando es necesario.

Para Cora es importante que la gente sepa que “los canes son seres que sienten, sufren, piensan, y que el “karma” los va a alcanzar para cobrarles la factura por tratar mal a un ser que no se puede quejar. No saben lo que se pierden al abandonarlos. Son tan agradecidos y fieles. Los “mestizos”, tan maltratados, son una “raza única y mi experiencia con ellos ha sido maravillosa”.

Antes de concluir, la entrevistada enfatiza: “Mi casa es un pequeño refugio de peluditos: seis perritos y un gato. No me arrepiento de hacerlo. No es fácil tenerlos por el costo, pero la respuesta que ellos dan es gratificante. A veces me critican y me cuestionan por qué no ayudo a los niños, y a esas personas les pregunto: ¿A cuántos niños necesitados ayudas tú?”

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